El principal rubro de la industria frutícola exportadora está en plena batalla para recuperar su rentabilidad.
Productores usan asesoras profesionales para negociar con bancos y buscan sistemas de conducción alternativos a los parronales.
La familia de Angelo Barbieri ha pasado por todo como productora de uva de mesa. Desde el histórico episodio de los granos con cianuro, que cerró las exportaciones chilenas a EE.UU. en 1989, hasta el boom de las exportaciones a inicios de los '90, pasando por la llegada de Angelo a la presidencia de los productores agrícolas de Los Andes, hace cuatro años.
En mi historia con la uva de mesa no recuerdo un momento tan crítico como el actual, reconoce Barbieri, productor de 14 hectáreas de uva de mesa en Calle Larga, V Región.
A la caída del dólar, que este año llegó a estar en $435, se suma la fuerte alza de la mano de obra, que según cifras de los productores, subió entre 35% y 40% en los últimos dos años. Más de alguien dirá: qué novedad, esos son problemas que afectan a toda la fruticultura.
La gran diferencia con la uva de mesa es que esta demanda muchísima mano de obra: el 70% de los costos se van en pagar sueldos, frente al 50% de otros frutales como la manzana o el kiwi. A eso hay que agregar el riesgo de implementación de barreras fitosanitarias a las exportaciones, debido al brote de Lobesia en las plantaciones de uvas viníferas y de mesa.
Por eso no son pocos los que presagian la decadencia de la uva de mesa. Sin embargo, lejos de echarse a morir, en estos días los productores de esa especie viven uno de sus momentos más creativos en la historia de la fruticultura.
Desde analizar la conveniencia de utilizar nuevos sistemas de conducción para las parras, hasta la externalización de actividades, no hay productor que no esté buscando febrilmente hacer más rentable la uva de mesa.
Vamos a salir adelante. La industria de la uva de mesa en Chile es una de las más eficientes del mundo. El dólar en algún momento se va a recuperar. Mientras tanto, todos buscamos formas de ser más eficientes, afirma Angelo Barbieri.
LO QUE VIENE
Con el 48 por ciento del total de las cajas de frutas exportadas, según los resultados de la temporada 2006 2007, la renovación de la uva de mesa tiene un impacto central en el desempeño de toda la industria frutícola nacional.
La forma de trabajo tradicional ya no va más. Es tanta la inversión que tienes que hacer por hectárea de uva de mesa, que necesitas gestionar directamente el negocio. Tienes que estar en el día a día del campo y preocuparte de todos los detalles, afirma Alfredo Fernández, productor con 40 hectáreas de uva de mesa en San Vicente de Tagua Tagua, VI Región.
Es decir, la hora de los agricultores a distancia, que dejaban los campos casi completamente en manos de empleados, se terminó. Lo que la lleva ahora son los fruticultores que meten los zapatos en el barro y son capaces de guiar la poda, saber cuanto es el gasto de agroquímicos por cuartel y cuales son los trabajadores más eficientes. En definitiva, los que llevan el negocio al dedillo.
El cambio en la gestión se nota también en la creciente externalización de actividades.
La idea es tener una estructura liviana y evitar engrosar los gastos de personal de la propia empresa. Para ello, se usa la creciente oferta de profesionales y empresas externas especializados en procesos productivos y de gestión.
Rodrigo Manasevich, gerente de la consultora agrícola Utilita, también advierte que, en términos de gestión, hay un espacio grande para profesionalizar la negociación con los bancos.La situación financiera se puede mejorar bastante. Hay muchos productores de uva que trabajan con créditos de corto plazo en una actividad que es de largo aliento. Eso sube sus costos. Los bancos tienen instrumentos interesantes, pero que no siempre se preocupan de ofrecer. Por eso es importante que los fruticultores se apoyen con un asesor para presentar una argumentación sólida ante los bancos y sean capaces de ordenar sus deudas, afirma el gerente de Utilita.
METERSE EN LA COMERCIALIZACIÓN
Antiguamente, la preocupación de los productores terminaba cuando el camión frigorífico se llevaba las uvas del campo.
Sin embargo, ahora están conscientes de que de una u otra forma están obligados a meterse en la comercialización para mejorar sus retornos.
El primer peldaño es preocuparse de saber que es lo que quieren los mercados externos. Y no hablamos solo de variedades, sino también de presentación, condición de la fruta y tipos de envases. Conocer esas especificaciones significa vender la fruta más cara.
Tengo un contacto permanente con los importadores. Ellos me informan, por ejemplo, de la capacidad de distribuir la fruta en una semana específica de exportaciones. Eso me permite ordenar mis despachos y enviarle fruta con más o menos vida de poscosecha. Así se minimizan las pérdidas de cajas y mejoran mis retornos, afirma Alfredo Fernández.
Un escalón más arriba está el eliminar intermediarios y comenzar a exportar directamente. Eso sí, hay que tener las suficientes espaldas financieras y de conocimiento.
Si un productor no se maneja bien en los mercados externos, puede exponerse a problemas de logística o de pagos. Al final, puede terminar por afectar una parte importante de su patrimonio, advierte Angelo Barbieri.
En todo caso, como nunca, los agricultores pueden acceder a apoyo profesional para exportar. Con asesores se puede reemplazar parte de los servicios de las exportadoras. Además, el reciente acuerdo de Fedefruta con la naviera Lauritzen permite acceder a un combo de transporte, que incluye camiones y barcos. La cuenta se la carga al importador, el que la descuenta al fruticultor. Si se tiene en cuenta que el flete entre el frigorífico y el puerto cuesta cerca de $300 mil por camión, y que para mover 37 hectáreas de uva de mesa se requieren másde 50 camiones, se entiende el alivio financiero que representa pagar al momento de recibir la liquidación.
REINVENTAR LA PARRA
Sin embargo, la innovación no se detiene con la gestión y la comercialización. También los fruticultores están tocando una de las piedras fundamentales de la producción de uva de mesa: el parronal.
Hoy el parrón español, que llega a Chile de la mano de inmigrantes italo-mendocinos, tiene un virtual monopolio como sistema de conducción. La principal ventaja es que permite altos volúmenes de producción por hectárea. Lo malo es que es bastante costoso, pues requiere una gran cantidad de mano de obra.
Según un estudio de la exportadora Subsole, mientras en Chile se usan 370 horas hombre por hectárea, en California solo se utilizan 107. De paso, los californianos pueden ofrecer a sus operarios sueldos que son casi cinco veces más altos que los chilenos. En el modelo norteamericano se privilegia el uso de espalderas anchas, similares a las de la producción vinífera. De esa forma se facilita la recolección, aunque obtienen menos producción por superficie.
Se están dando los primeros pasos para repensar la producción en Chile. Hay productores de Los Andes y Melipilla que están probando nuevos sistemas de conducción. Si se considera que el costo de la mano de obra va en alza, los sistemas más económicos se van a popularizar, afirma Andrés Vial, asesor frutícola.
¿Quién dijo que los agricultores eran conservadores?
OPINIONES
CARLOS BARROS, gerente general de Río Blanco
Es un error generalizar la situación de la uva de mesa, pues varía mucho el negocio si es en Copiapó o en las cercanías de Rancagua. En todo caso, se está trabajando fuerte por mejorar la rentabilidad, a través de nuevas variedades y de la apertura de nuevos mercados en Brasil, Rusia, Asia y México. Eso nos va a alejar de la dependencia respecto de Estados Unidos.
RODRIGO ECHEVERRÍA, presidente de Fedefruta.
La uva de mesa chilena se está reinventando. Si seguía igual, había pocas posibilidades de mantenerse en el negocio. Hay que apuntar a nichos de mayor calidad, con una mejor vida de poscosecha. Eso sí, como la oferta chilena mantiene volúmenes similares, en el futuro el mercado se va a percatar de eso y los precios van a subir.
ARTURO COSTABAL, gerente Unifrutti
Para mantenerse, la industria de la uva de mesa tiene que apostar a nuevas variedades, que sean exclusivas y que le permitan salir de la oferta de commodities. En términos de producción, es posible que el futuro esté en sistemas de conducción como el californiano y no en el parrón español, el estándar actual.
Fuente: Revista del Campo

















Desde España buenos dias
Las uvas son el fruto de la vid. Existen gran variedad de uvas, que se diferencian en su color y en su sabor. Las uvas se cultivan desde tiempos lejanos. Uno de los usos de las uvas es para la obtención del vino. Los diabéticos no deben tomar uvas.
Propiedades de las uvas
También deben vigilar las personas con intestinos muy delicados debido a sus propiedades laxantes.
Información nutricional de las uvas (por 100 gr.)
¿Sabías que las uvas...?
Para obtener pasas basta con colgar los racimos de uvas frescas al revés, tomando la precaución de que los granos estén separados. Algunas buenas variedades de uvas pasas son la sultana (sin pepita), la Málaga (gruesa y dulce) y las de Corinto (pequeña y muy aromática).
Encantada de conoceros y mil besos de Maria